Agustín Benelli -Chile-


 

CAÍN EN EL TEDIO DE LA TARDE

I

La voz en la radio y el poeta con su mapa pasajero de una nueva cartografía.

Mi madre esa tarde de domingo en su casa en su aire.

Yo supuse que algo sabía del paisaje porque un hilo rojo subrayaba lo del texto en miniatura.

Caín en el tedio de la tarde los dedos y su máquina de negación.

II

En la geografía del viento la cara de la gata regalona de mi madre era aquel flashback que caía en el piso y sus pelos volaban cuesta arriba o cuesta abajo.


Aunque la gata

era la luz de otra historia en el mes de los gatos.

En aquel tiempo indagaba sobre el azul y me preguntaba si alguien había osado desenmascarar las paredes de los cuartos de la ciudad con la insondable luz de las estrellas.

Recuerdo que fue un día cuando intentaba reunir algunas palabras en un papel. Cuando me perdía en los pisos superiores de un edificio donde a duras penas el órgano urbano alcanzaba el oxígeno.

Donde la noche era un poema que nunca imaginé escribir. Ese vuelo que llevaba tu cuerpo fragmentado a mi lecho en caída libre. Esa loca sombra de tu costilla.

Acaso eres la musa que amo a la intemperie?

Arqueología pura me digo y sostengo así la emoción de saber definitivamente que un poema puede esconder luciérnagas y que la noche espejea inmensa en el universo.

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