Brigidina Gentile


Nací en abril, el mes más cruel según T. S. Eliot, el más dulce según Geoffrey Chauser. Desde que era una niña he tenido una especial fascinación por la magia. Quizás también por eso, inmediatamente después de mi licenciatura perfeccioné mis estudios en antropología cultural realizando una investigación sobre el campo en México. Posteriormente me licencié en Lenguas y Literaturas extranjeras con una tesis en Literatura Hispanoamericana, lo que me hizo regresar nuevamente a México con el “Proyecto Penélope, la mujer y el mito en la escritura Hispano-Americana”. A partir de ese momento, yo también comencé a tejer junto a Penélope en el telar de la poesía, el cuento y la novela, la prosa poética y el teatro. Véase: www.leteledipenelope.com


Poetry by Brigidina Gentile

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Ítaca. La espera

Y luego vine a Ítaca

con la máscara blanca

He caminado mucho tiempo

en las orillas y los acantilados,

entre los olivos.

Me he metido en el agua azul y clara

Quería perderme en el abrazo de las olas

escuchar sus historias

y contar la mía.

Me quedé dormida en las algas

eran suaves

olían a salmuera.

Soñé y hablé con las sombras,

sabían todo sobre de mí y Penélope,

ella que siempre está en las palabras

o en las miradas de las otras.

ella que siempre está en tierras a mí extranjeras.

Sabían que vine a Ítaca a buscarla

Buscaba a ella, pero

encontré a Ulises esperándome.




Ithaca. The waiting

And then I came to Ithaca

with the white mask.

I walked a long

on the banks and the overhangs

among the olive trees,

and then I entered into the clear blue water.

I wanted to get lost in the embrace of the waves

and listening their stories and telling mine.

I fell asleep on seaweed, they were soft,

smelling brackish.

I dreamed and talked with the shadows

They knew everything about me and Penelope

her who is always in the words

or in the looks of others

her who is always

in lands foreign to me

they knew that I came to Ithaca for her.

I was looking for her but

I found Odysseus waiting.




Noviembre

Cada vez que ya no puedo sacarme el puchero de la boca

y la niebla de los ojos;

cada vez que un noviembre húmedo cae en mi alma,

aquí llega el momento de tomar el mar.

Orson Welles


Noviembre tiene guardadas tardes interminables llenas de lluvia

y niebla que me envuelve como velo de novia

era joven cuando dije Sí

no sabía entonces lo presumido que eran los árboles

en noviembre

ni siquiera conocía, en aquel tiempo, las hombreras con el adhesivo

las tenía ese día como se ve en las fotos descoloridas que guardo.


Pero hoy los recuerdos quisiera apartarlos como se hace la ropa

por eso comencé a cerrarlos

en bolsitas de plástico herméticas

mientras estoy buscando, en vano, mapear los espacios,

aquellos indecisos.


El perdón es un vicio que ya no puedo permitirme

grité asomándome a la vieja jardinera oxidada

no sé si alguien me escuchó

si se puso a reír

o a llorar, ¿por qué no?

en la duda me rindo a la espera dejando que

la puesta del sol rompa el mundo en noventa y nueve piezas.



November

Whenever I can no longer get the pout out of my mouth

and the mist from the eyes;

every time a wet November falls in my soul,

here comes the time to take the sea.

Orson Welles


November has in store endless afternoons full of rain

and fog that envelops me like a bridal veil

I was so young when I said “Yes”

I didn’t know then how vain the trees were in November

I didn’t even know about adhesive shoulder pads

I had them on that day

as seen in the faded photos I keep.


But now I would like to put these memories away

as you do with clothes

that’s why I started to close them in small airtight bags

while I useless try to map the spaces,

the undecided ones.


Forgiveness is a vice I can no longer afford

I shouted looking out over the old rusty flower box

I don’t know if someone heard me,

if laughed at me or cried, why not?

in doubt I surrender to waiting,

letting the sunset break the world into pieces ninety-nine.



La esposa de Lot

Nadie sabe mi nombre.

Yo soy la esposa de Lot,

la que no resistió y

se dio la vuelta para mirar hacia atrás.

¡Sí, me di la vuelta! atrás, hacia el pasado.

El presente me asustaba.

¿El futuro? ¡Quién sabe!

Soy una mujer y ya no lo soy más.

Soy una estatua de sal.

¿No se volvió Orfeo para mirar a Eurídice?

Y ella se quedó para siempre en el Hades.

Yo me di la vuelta y por esto

fui transformada en una estatua de sal.


Y nadie me recuerda con mi nombre


sino como la esposa de Lot.

¿Por qué no puedo tener un nombre?

Me pregunto. ¡Les pregunto!

Soy una mujer, con la fuerza y la fragilidad,

el corazón y el alma de todas las mujeres,

soy igual y tan diferente de todas las mujeres

de ayer y de siempre.

Todavía llevo largas prendas

para cubrir mi cuerpo que es siempre joven,

siempre hermoso. ¿Qué me hace diferente?

Aún así, yo siento, en esta prisión de sal,

mi corazón que late y mis pensamientos vibrar.

Siento el fuego, la energía del deseo.

Porque fui desobediente, porque usé mi cabeza,

porque tengo curiosidad y quiero entender y quiero decidir,

por esto ya no soy una mujer, ¡no se me permite!

Soy la esposa de Lot.

¿Les dice algo Eva?

Ella desobedeció, como yo.

¿La serpiente? ¡No! No tiene nada que ver.

Eva hizo lo que quiso.

¡Ella eligió!

Yo deseaba darme la vuelta para mirar

una última vez lo que hubiera tenido que dejar

para siempre.

Quería conservar mi hogar

en mis ojos y en mi corazón.

Alguien había decidido por mí también

y sin darme explicaciones.

Alguien había y todavía tiene el poder de decidir

sobre el destino de las mujeres.

Alguien que tiene seguramente miedo a las mujeres

que continúan siendo, todavía y siempre,

brujas que hay que exorcizar.

Pero yo, desde mi prisión de sal, puedo gritar mi rabia,

mi deseo de justicia, sin recurrir a guerras y destrucción.

Y en la inmovilidad yo viajo.

Puedo cruzar océanos y continentes,

y puedo hacer oír mi voz, más veloz del rayo de luz

y más fuerte del estruendo del trueno.

Yo no traicioné a nadie, ni siquiera a mí misma.

Tomé una decisión.

Y por eso, por haber decidido, ya no soy más una mujer.

Y les pregunto:

¿Cuál es mi nombre?

Nadie sabe mi nombre.

Yo soy la esposa de Lot.



The wife of Lot

Nobody knows my name.

I am the wife of Lot,

the one who did not resist and turned to look back.

Yes, I turned around! back, towards the past.

The present scared me.

The future? Who knows!

I’m a woman and I’m not anymore.

I’m a statue of salt.

Didn’t Orpheus turn to look at Eurydice?

And she remained forever in Hades.

I turned around and for this I was transformed into a statue of salt.

And no one remembers me with my name, only as the wife of Lot.

Why can’t I have a name?

I wonder. I ask you!

I am a woman, with the strength and the weaknesses,

the heart and soul of all women,

I am the same and so different

from all the women of yesterday and always.

I still wear long robes to cover my body

that is always young, always beautiful.

What makes me different?

Yet, in this prison of salt, I feel my heart beating

and my thoughts vibrate.

I feel the fire, the energy of desire.

Because I’ve been disobedient, because I used my head,

because I’m curious and I want to understand

and I want to decide, for this I’m not a woman anymore, I’m not allowed.

I am the wife of Lot.

Does Eve tell you anything?

She disobeyed, like me.

The snake? No! It has nothing to do with it.

Eve did what she wanted.

She has chosen!

I wanted to turn around to look one last time

what I should have leave forever.

I wanted to keep my home in my eyes and heart.

Someone had decided for me too

and without giving any explanations.

Someone had and still has the power to decide on women’s fate.

Someone who has certainly fear of women who remain,

again and always, witches to exorcise.

But from my prison of salt, I can cry out my anger, my desire of justice, without resorting to wars and destruction.

And in immobility I travel.

I can cross oceans and continents,

and I can make my voice heard,

faster than the ray of light and stronger than the roar of thunder.

I have not betrayed anyone.

I have not betrayed not even myself.

I made a choice.

And for this, for having decided, I am no longer a woman.

And I ask you:

What is my name?

Nobody knows my name.

I am the wife of Lot.



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