Margarita Drago -Argentina-


Margarita Drago TAPFNY 2016

Atada de pies y manos

Quién diría, yo que vi a la muerte pasearse muy oronda en los pasillos de Villa Devoto, en los pabellones de la vieja alcaidía, tras las rejas y frente a ellas. Yo que he visto tantas veces su ojo amenazante apuntarme con certeza detrás de la mirilla de la celdas, me encuentro aquí, en la cuna del imperio, al que combatí con palos de escoba y jarros de aluminio, con lapicitos de punta fina y con el arma más certera: la palabra. Me encuentro aquí, en esta urbe decadente, atada de pies y manos, desovillando el pasado, buscando el punto de partida y un puerto donde anclar. ¿Volver al origen? No sé si pueda, he mudado tantas pieles, he caminado tantas ciudades, he aprendido a distinguir tantas lenguas y tantas variedades de la mía, que no sé si logre encajar en la vida pueblerina y ver el mundo desde la única ventana que lo vieron mis ancestros. Lo cierto es que aquí tampoco quepo. Tengo a mi disposición muchas ventanas que me permiten ver el mundo desde múltiples ángulos; pero me faltan manos que las abran y ojos que miren a través de ellas. Me faltan los pobrecitos de mis pueblos, los sin techo, los malhablados que no fueron a la escuela, los sin dientes, los sin ropa, los que ven el pan de cada día en la mesa de los ricos. Me hacen falta los niños, los jóvenes, las mujeres de mis barrios. Me hacen falta mis hermanos. Bound hand and foot

Who would say it, I, who saw death very smug pacing through the hallways of Villa Devoto, in the pavilions of the mayoralty, behind bars and in front of them. I, who have seen so many times its threatening eye take aim at me with certainty behind the cells’ peephole, I find myself here, in the empire’s cradle, which I fought with broomsticks and aluminum jugs, with little pencils with sharp points and with the most accurate weapon: the word. I find myself here, in this decadent metropolis, bound hand and foot, unraveling the past, searching for a starting point, and a port where to drop anchor. Coming back to the origin? I don’t know if I can, I have shed so many skins, I have walked so many cities, I have learned to distinguish so many languages and so many varieties of my own, that I don’t know if I will manage to fit in a small-town life and to see the world from the only window that my ancestors saw it from. The truth is that I don’t fit here either. I have at my disposal many windows that allow me to see the world from many angles, but I have no hands to open them or eyes to look through them. I need the poor ones from my towns, the ones without a roof, the foulmouthed who didn’t go to school, the toothless, the ones with no clothes, the ones who see their daily bread in the tables of the wealthy. I need the children, the young, the women of my neighborhoods. I need my siblings.

Translated by Iara Cardo

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