Rolando Pérez -Cuba-


Rolando Perez face and logo 2015

In the Beginning

I don’t remember how I got here. I only know that it hit me one day very suddenly. Perhaps I was born here. I am not quite sure, since there is no one here who speaks my language. In the last few years I have come to realize that I am sinking deeper and deeper into this quicksand. There might have been some signs before that, but I must admit that I never noticed them until recently. After all, how could I have known they were meant for me? A little red light in the night was not enough to deduce anything. Surely, I could have asked someone, but whom? That was the problem from the very beginning. There simply wasn’t anyone around. Everyone in the early days spent their lives at the dog races; and only rarely did I hear news of anything different. It was always the same score: 10-1 or 2-11.

Even the temperature changed very little: some degrees up or down, but nothing very drastic. In fact, the temperature of the quicksand has remained rather constant. There might be some minimal fluctuation in the evenings, but nothing to speak of.

Yes, I have tried screaming, I have tried singing, I have tried writing, I have even tried using the Morse Code, but nothing: no response. It almost seems as though someone has cut the wires. The question, of course, is “who?” Then, perhaps no one did. Perhaps they’re at the races, and they’ve forgotten all about me. In the beginning a few people came by, who were nice enough to feed me, but it’s been some years since that, and I am no longer certain that I know what they look like, so even if I saw them again, I wouldn’t be able to recognize them.

Al principio


No recuerdo cómo llegué hasta aquí. Sólo sé que un día lo pensé de repente. Tal vez haya nacido aquí. No estoy muy seguro, ya que no hay nadie que hable mi idioma. En los últimos años me he dado cuenta de que me estoy hundiendo cada vez más en esta arena movediza. Puede que antes haya habido algunos indicios, pero debo admitir que no me había dado cuenta hasta hace poco. Después de todo, ¿cómo podría haber sabido que eran para mí? Una lucecita roja en la noche no es suficiente para deducir nada. Sin duda, podría haber preguntado a alguien, pero ¿a quién? Ese era el problema desde el principio. Simplemente no había nadie a mi alrededor. Todo el mundo, durante los primeros días, se pasaba la vida en las carreras de perros; y muy raramente se escuchaban noticias sobre algo diferente. Siempre era la misma puntuación: 10-1 o 2-11.

Incluso la temperatura cambiaba muy poco: algunos grados más o menos, pero nada muy drástico. De hecho, la temperatura de la arena movediza se ha mantenido bastante constante. Puede que haya cierta fluctuación mínima por las noches, pero nada de lo que hablar.

Sí, he intentado gritar, he intentado cantar, he intentado escribir, incluso he intentado usar el Código Morse, pero nada: no hay respuesta. Casi parece como si alguien hubiera cortado los cables. La pregunta, por supuesto, es ¿”quién”? Pero quizá nadie lo haya hecho. Quizá estén todos en las carreras y se hayan olvidado de mí. Al principio algunas personas vinieron a verme, personas lo suficientemente bondadosas como para darme de comer, pero han pasado algunos años desde entonces, y ya no estoy seguro de su aspecto, por lo que si los viera de nuevo, no sería capaz de reconocerlos.

Traducción: Nuria Morgado

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