Yolany Martínez



Yolany Martínez es poeta y académica. Ha publicado los libros de poesía Fermentado en mi piel (2006), Este sol que respiro (2011), Espejos de arena (2013) y Lo que no cabe en las palabras (2021). Algunos de sus escritos aparecen en diferentes compilaciones como Garage 69 (2010), Poesía Molotov (2011) , Wandering Song (2012), Desarraigo: 18 Poetas Transfronterizos (2021), entre otras. En el 2002 fue acreedora del Primer lugar en el “Concurso de cuento Arturo Martínez Galindo” por la UNAH. En el 2015 le fue otorgado el Primer Lugar en el First Annual Poetry Night patrocinado por la asociación Kappa Gamma Epsilon de la Universidad de Oklahoma y en el 2019, el Premio Nacional de Poesía Los Confines.


Poemas / Poems
Translated by Janet N. Gold

Tu nombre


Pensar tu nombre es una sed extraña,

un remedio que acaba por deteriorarlo todo;

una necesidad que incita a otra

hasta que todo pierde el sentido.


Vocalizar tu nombre es equivocarse de traje, de cuerpo y de lugar;

es lanzarse al vacío atravesado por dagas

y caer en el fuego herido del tiempo. Es arder consumida

en cada tropiezo de mi lengua al querer pronunciarte.


Tu nombre es un lenguaje de silencios

que deambula en la ciudad de la memoria;

una calle empedrada cuesta arriba

apenas iluminada

por la estrecha abertura de mis labios.



Your Name


Thinking your name is a strange thirst,

a remedy that ends up ruining everything;

a need that creates another

until nothing makes sense.


Saying your name is the wrong dress, the wrong body, the wrong place;

is flinging myself into an emptiness crossed by daggers

and falling into the wounded fire of time. It is burning up

in every clumsy way I try to pronounce your name.


Your name is a language of silences

that wanders in the city of memory;

a steep cobblestone street

barely lit

by the narrow opening of my lips.




El último horizonte


Hoy es el último horizonte

que te escribo.

El último eco que mi pecho exhala

en estas tierras extrañas.

No hay distancia más lejana

que el perfil de tu espalda cerrando la puerta

el golpe de la madera

el sonido del metal clavando su punto.


Lo he dicho desde siempre:

Esta historia no es historia sin tu risa

sin tu forma de estar

sin tu voz partiéndose en leña para espantar el frío

sin el hilo de palabras que tejías en tu boca para saciar el miedo.


Siempre has sabido que no es de hierro

la coraza de mi silencio

ni mis cuatro palabras un acantilado de ramas secas.

Siempre dijiste que la memoria es materia viva de tejidos

camino de regreso, paso cebra del tiempo.


Con los años he creído en todo eso

y he aprendido una forma diferente de tenerte.

Respiro . . . y

todo lo tuyo viene desde dentro.

De este lado de la puerta

se cumple tu voz en mi oído. Respiro.



The Last Horizon


Today is the last horizon

I write to you.

The last echo I exhale

in these foreign lands.

There is no further distance

than the shape of your back closing the door

the dull thud of wood

the sound of metal clicking shut.


I have always said:

This story is not a story without your laughter

without your way of being

without your voice splitting into firewood to frighten away the cold

without the thread of words your mouth wove to quiet fear.


You have always known that the shield of my silence

is not made of iron

nor is my paucity of words a cliff of dry branches.

You always said that memory weaves us together

that it is the way back, the crosswalk of time.


I have come to believe all this

and I have learned a different way of being with you.

I breathe . . . and

all that is you comes alive in me.

From this side of the door

your voice is here in my ear. I breathe.



Mientras tanto, mi casa


Siempre supe que esta casa es un mientras tanto;

un lugar donde los sueños tienen forma de pájaros,

un lugar para ensanchar el pecho

y predecir un mapa de estaciones y palabras.


Siempre supe que esta casa es un reloj de arena,

una espera que marca la llegada y la partida.

El viaje a otro sitio.


Pero con el tiempo empecé a

extrañar ciertas esquinas, las grietas de las paredes,

la fortaleza de las puertas,

el abrazo íntimo de las despedidas.


Extrañé las memorias

que quedaron fundidas en las fotos de la sala;

el jardín de niños, mi mundo de juegos

los años de escuela y mi poema al silencio;

las primeras cartas de amor

y el grupo de chicas a las que llamé amigas,

pero que nunca volví a ver.


Supe que mudar es un requisito

y me esculpí alas en todo el cuerpo.

Construí pequeñas cuentas con lágrimas de San Pedro

y aguardé la lluvia bajo un árbol antiguo.


Entonces aprendí otra forma de amar la lluvia

y canté inmutable ante la intemperie;

aprendí a pintar colibríes en los puentes peatonales,

a vencer el miedo.


Seguí entonces

sacudí las alas

ensanché el pecho y alcé el vuelo de nuevo.

Volé

amé

y seguí creciendo

en un continuo mientras tanto.


Ahora entiendo que mi casa es el lugar que he construido

con un mapa itinerante de palabras

con memorias que se han quedado en las paredes de la infancia

con el silencio que produce una despedida

para regresar siempre

a las puertas abiertas de este lugar

al que yo llamo

mientras tanto, mi casa.



Meanwhile, My Home


I always knew that this house is a waystation

a place where dreams are shaped like birds,

a place to preen my feathers

and plot a course of steppingstones and words.


I always knew that this house is an hourglass,

a pause between arriving and leaving.

The road to somewhere else.


But with time I began

to miss certain corners, the cracks in the walls,

the strength of the doors,

the intimate embrace of goodbyes.


I missed the memories

buried in the photos in the parlor;

kindergarten, my world of games

school years and my poem to silence;

the first love letters

and the group of girls I called friends,

but whom I never saw again.


I learned that change is necessary

and I sculpted wings all over my body.

I made strings of beads with the seeds of St. Peter’s wort

and waited for rain under an ancient tree.


Then I learned another way to love the rain

and my song was steadfast in the storm;

I learned to paint hummingbirds on footbridges

and to conquer fear.


So I kept going

I shook out my wings

preened my feathers and took flight again.

I flew

I loved

and kept on growing

in a continuous meanwhile.


Now I understand that my home is the place I have built

with an itinerant map of words

with memories that have remained on childhood walls

with the silence a farewell brings

to always return

to the open doors of this place

I call

meanwhile, my home.

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