Angela Abreu -USA-


 

Rooftops

Sometimes I lay in silence and in my memories I go back to that summer when I traveled to the island to visit Mama. I met him, this jabao boy with dark brown eyes Fast mouth rhyming to Vico C. We spent the hot sweaty days dancing to playero. Our nights climbing  palm trees far from supervision. One night we made our way up the roof via a ladder at the back of the house. Stepped onto the concrete top where the aligartos were playing. We were fresh from a bath, The air tingling our skin. Se me erizó la piel they say, Cuz he gave me goosebumps when he said Que tu quiere hacer? As if I knew how to handle a prepubescent boy And his prepubescent curiosities. I shrugged my shoulders and kissed him I was bold back then, quick, a lo que vinimos. I knew only how to play tongue tag, had yet to master the technique of the French kiss. His hand made a move, went for a grab of my chest except, it was papel de toile,  I didn’t know what to say so I played that shit off. Mami told me I should keep my body parts private I was miles away so… I let him touch whatever he wanted. Interrupted by Mamá yelling for me at the top of her lungs, we made our way off the roof. He smiled; his mouth smeared with my innocence. Mamá stared, she knew that my verguenza Was hanging by a thread. ‘No pierdas el juicio”  was all she said. Not knowing that he had taken it in his pockets on his walk home.

Los Techos

A veces me quedo en silencio y en mis recuerdos vuelvo a ese verano cuando viajé a la isla para visitar a mamá. Lo conocí, este chico jabao’ con ojos marrón oscuro, boca rápida que rimaba a Vico C. Pasamos los días calurosos y sudorosos bailando a playero. Nuestras noches escalando palmeras lejos de cualquier supervisión. Una noche abrimos camino para subir al techo,  a través de una escalera en el patio de la casa. Subimos a la cima de concreto donde jugaban los lagartos. Estábamos acabados de bañar, el aire hormigueaba nuestro cuerpo. Se me erizó la piel cuando dijo “¿Qué tu quiere’ hace’?” Como si yo supiese manejar a un niño pre-púber y sus curiosidades pre-púberes, encogí  los hombros y lo besé. Yo era audaz en aquel entonces, rápido, a lo que vinimos. Yo sólo sabía cómo jugar con la lengua, aún no había dominado la técnica del beso francés. Su mano hizo un movimiento, agarró mi pecho, excepto que era papel de toile’, no sabía qué decir, así que me hice la loca. Mami me dijo que debería mantener las partes de mi cuerpo privadas, pero yo estaba a millas de distancia, así que… lo dejé tocar lo que él quisiera. Interrumpidos por mi mamá gritando a todo pulmón, bajamos del techo. Él sonrió; su boca manchada con mi inocencia. Mamá se quedó mirándome, sabía que mi vergüenza estaba colgando de un hilo. “No pierdas el juicio,” fue todo lo que dijo, sin saber que él se lo llevaba guardado en los bolsillos de camino a su casa.